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Nuevo salario mínimo en Colombia 2026: Un paso hacia el bienestar laboral y la estabilidad económica y un reto para seguir controlando la inflación.

  • 2 ene
  • 2 Min. de lectura
Texto: Diego Alejandro Jiménez Agudelo
Texto: Diego Alejandro Jiménez Agudelo

A partir del 1° de enero de 2026, el Salario Mínimo Legal Mensual Vigente (SMMLV) en Colombia fue fijado oficialmente en $1.750.905 pesos, con un auxilio de transporte de $249.095 pesos, lo que da un total aproximado de $2.000.000 pesos mensuales para trabajadores formales. Este ajuste representa un aumento del 23 % frente al salario mínimo de 2025, convirtiéndose en uno de los incrementos más altos de los últimos años.

Según el Ministerio de Trabajo, la decisión está en línea con el concepto de salario mínimo vital, que considera no solo la inflación sino también condiciones de vida dignas para familias colombianas, conforme a estándares de organismos laborales internacionales. En palabras oficiales, este ajuste se toma “bajo el enfoque de garantizar una remuneración que asegure el bienestar de los trabajadores y sus familias”.

Desde una perspectiva internacional, varios países han demostrado que aumentos significativos del salario mínimo pueden coexistir con crecimiento económico y mejor distribución de ingresos. Por ejemplo, Alemania implementó un aumento de alrededor del 22 % en su salario mínimo sin evidenciar efectos negativos sobre el empleo, según análisis académicos que resaltan los beneficios en salarios reales sin comprometer la retención laboral. Además, en Estados Unidos varios estados como Washington y Nueva York están elevando sus salarios mínimos por encima de los estándares federales, buscando equilibrar costo de vida y productividad sin frenar sus economías locales.

Mirada Técnica para Empleadores

Algunos sectores empresariales han expresado preocupaciones sobre este incremento —especialmente en relación con costos de nómina y posibles presiones sobre el empleo formal— planteando que un aumento por encima de la productividad prevista podría generar efectos adversos a mediano plazo.

Sin embargo, desde una perspectiva técnica y esperanzadora, este ajuste también puede interpretarse como una oportunidad macroeconómica. Un ingreso mínimo más alto incrementa el consumo interno y la demanda agregada, lo cual puede impulsar sectores productivos y seguros, crear mercados de valor agregado y fortalecer la base de clientes con mayor capacidad de compra. Además, muchas empresas pueden mitigar impactos optimizando procesos y adoptando tecnología, manteniendo competitividad sin sacrificar empleo. Las experiencias internacionales sugieren que cuando el incremento se acompaña de políticas de apoyo productivo —capacitaciones, incentivos fiscales y mejoras en productividad— los efectos sobre el empleo tienden a ser menores a lo inicialmente proyectado.

El nuevo salario mínimo para 2026 en Colombia constituye una medida que busca reducir desigualdades, fortalecer el bienestar social y dinamizar el consumo interno. Su implementación, si bien desafía a algunos sectores, también ofrece una oportunidad para que empresas y trabajadores se adapten a un entorno más equitativo y competitivo, reforzando la resiliencia económica del país en el largo plazo.

 
 
 

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